28 de julio de 2009

Cuando yo siento...

Desde que somos concebidos comenzamos a sentir diversas sensaciones, entonces podemos deducir, que es lo que nos permite percibir la vida, y que en cada cosa hacemos a medida que vamos creciendo... sentimos y así lo haremos (en teoría) hasta que nuestro cuerpo muera...

Dejar de sentir, claramente indica también dejar de vivir, dejar de gozar, y por supuesto dejar de disfrutar de muchos placeres que la misma vida se encarga de regalarte...
Y entonces se me viene a la memoria remembranzas de placeres vividos, sensaciones que me sedujeron de tal forma, que todo lo que estuviese fuera de mi radio de placer, no existía... parecía que el tiempo comenzaba a andar mas lento... y que cuando eso terminaba, parecia que habia durado tan solo un suspiro... sin embargo... ahora esas mágicas energías que invaden mi ser...
Las vivencias placenteras... las deleito aun mas cuando van acompañada de una buena música... aquellas melodías y/o letras que me producen un exquisito letargo que deja mi alma en éxtasis... que delicia y que gratificante es sentir todo ello...
Me alegra saber que tengo la capacidad de vivir, de gozar las pasiones mas intensas que un ser humano pueda experimentar, eso me hace ser feliz, y aun cuando el tiempo que pase sea inexorable, siempre quedaran en mi... todas aquellas infinitas sensaciones que me hicieron sentir viva...

6 de julio de 2009

Un cowboy en mi camino...

Y así simplemente se me presento un día... con su carita linda, y su nariz húmeda... me quedó mirando con tal ternura, que ya sentía que me había robado un pedacito de mi corazón...

Su estilo muy seguro y resuelto, contextura mediana, de pelos dorados, orejas largas... vestía un pañuelo negro estilo cowboy bordeando su cuello, y un chaleco muy sucio que tapaba su cuerpo, de color blanco...
Mientras yo caminaba de la mano, él iba a mi lado, mi primera sensación era que yo le agrade enseguida... a los minutos mi pecho se apretó pues yo, aunque quisiera... no podría traerlo conmigo siempre...
Entonces me angustie... y deseaba que sólo siguiera su camino...
De pronto me escondí detrás de un muro, mire, y él se había devuelto... a los segundos estaba a mi lado otra vez... caminaba muy confiado delante mio... y cada cierto instante se daba vuelta averiguar que seguía tras él...
Hasta que a la décima cuadra vi a uno de los suyos, pequeño de pelaje negro...
Entonces con alegría miré que había hecho un nuevo amigo y que se quedó allí conociéndole...
Yo mientras tanto seguí mi camino de la mano... miré algunas veces para ver si me seguía, pero no, lo perdí entre la multitud...
Allí, sólo me bastó agradecerle en silencio todo la ternura que me entregó aquel día, además de comprender que ese cowboy sólo intentaba acompañar y proteger mi camino...